Oso5

LA DESICIÓN

El rugido del motor se confunde con el mío. Avanzo, desafiante, hacia la máquina que ha herido la tierra. El hombre grita, su voz áspera y llena de miedo. Hay un chasquido seco, un olor a gasolina y de pronto... fuego.  Una llamarada naranja y feroz estalla junto a la máquina, alimentada por el combustible derramado. No era mi intención, pero el fuego se propaga con una velocidad aterradora, hambriento, devorando la paja seca y trepando por los frailejones.  Mi valentía se convierte en pánico en un instante. Este no era el plan. Ya no se trata de defender un árbol, sino de salvar todo el páramo. El calor me achicharra el pelaje. El hombre huye despavorido. Tengo que hacer algo. ¡Ya! 

¡Huir! Salvar a los animales